En Tinajo hay algo que funciona perfectamente: la capacidad de vivir en dos realidades al mismo tiempo. Por un lado, está la realidad oficial. Esa en la que todo va bien o está en vías de solución. Donde la gestión es impecable, las instalaciones municipales están en buen estado, los servicios funcionan correctamente y el municipio avanza con paso firme hacia un futuro brillante.
Una realidad tan perfecta… que, si esto sigue así, en cualquier momento nos dan un premio europeo a la excelencia municipal. Y no uno cualquiera, no, de esos que reconocen una planificación perfecta, una gestión ejemplar, eficaz y eficiente.
El problema es que esa realidad… cuesta encontrarla porque solo está en el imaginario de los que nos gobiernan.
Y luego está la otra; en la que sobran los discursos y solo se necesita caminar por los distintos pueblos del municipio. La realidad de los vecinos, la del día a día. Porque mientras los que tienen la maxima responsabilidad hablan de lo bien que va todo, hay cosas que llaman la atención y que hablan por sí mismas:
Instalaciones deportivas que parecen olvidadas, como la cancha frente a la Plaza del Calvario, sin porterías ni canastas. Quizá es una nueva tendencia: deporte imaginario.
La pista de tenis, por llamarla de alguna forma, convertida en tenis extremo: red rota, muros deteriorados, verja rota y agujeros en el mismo campo. Aquí el rival no es quien tienes delante, es la propia instalación.
El campo de fútbol, con graves deficiencias en los vestuarios que incluso han quedado reflejadas en actas arbitrales, además de un mantenimiento diario que deja bastante que desear, pero eso sí…, se hacen tres murales para que la atención se vaya a otro lado…
Después tenemos el pabellón, donde las palomas ya forman parte de la propia instalación y se sienten como en casa. A veces, incluso, se muestran demasiado participativas, hasta el punto de interrumpir partidos. Toda una “innovación deportiva”: jugar esquivando lo que cae del techo, que bien pueden ser heces o las mil goteras que hay cada vez que caen cuatro gotas y que se llevan más de veinte cacharros puestos en la pista. Toque retro.
Y qué decir del parque en el que es preferible no botar el balón porque rebota para donde quiera desafiando cualquier lógica. Rompedor.
Pero no todo es deporte. También está el día a día, el Tinajo que no sale en las fotos: zonas que no reflejan precisamente una limpieza regular, recogida de enseres que no siempre responde como debería o jardines con escaso mantenimiento. A esto se suma un servicio de limpieza hiperselectiva que funciona por zonas: impecable en la avenida… y bastante menos lustrosa en cuanto te sales de ella y te alejas. Efecto sorpresa.
Y en este suma y sigue, llegamos a los parques infantiles que generan más preocupación que tranquilidad, especialmente en el parque de La Santa que, con esto de que la mejora del parque va junto con la obra del teleclub, los niños ya se están haciendo grandes. Historia interminable, como la de los teleclubes de La Santa y El Cuchillo, que llevan más de cuatro años en ese estado indefinido entre obra eterna y abandono silencioso, o la famosa pista de pádel, vendida desde 2023, iniciada la obra a principios de 2025 y paralizada otra vez a finales del mismo año.
El único brote verde en materia de infraestructuras lo encontramos en un proyecto que luce y luce bien: la Plaza del Calvario, que no nació precisamente desde el ámbito local, aunque eso no impide que luego aparezcan fotos como si todo fuera fruto de la gestión municipal. Si funciona, se enseña. Si no, se explica.
¡Y así nos va! Sin avances visibles ni rumbo claro. Con instalaciones que no avanzan mientras el tiempo sí lo hace. Espacios públicos que esperan mantenimiento como si no hubiera ninguna prisa. Decisiones políticas que generan más dudas que soluciones. Recursos y oportunidades que, simplemente, se han perdido por el camino.
Todo forma parte de la realidad que no se cuenta, pero que existe. En la otra, en la versión oficial, todo sigue yendo bien, muy bien. Tan bien… que lo del premio europeo ya casi no suena a broma.
¿La que se dice… o la que se vive?
Jose Pérez, secretario PP de Tinajo


